Muy buenas de nuevo, como casi todos los viernes, aquí me tenéis. Hoy, como va a empezar la Semana Santa y además me voy de vacaciones (vamos, no me voy a ningún sitio, pero no curro), quería, intentando no ponerme demasiado filosófica, invitaros a reflexionar sobre una poesía de Lope de Vega, que siempre me ha encantado y que se canta en el Viacrucis del Viernes Santo en algunos sitios:
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y ¿cuál hombre no llorara,si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
En fin, a mi personalmente me encanta, sobre todo lo de "Haz que su cruz me enamore", porque creo que ahora mismo como le tenemos miedo al dolor, también le tenemos miedo al amor. Todos sabemos lo que duele querer a alguien (familia, amigos,...) y por eso muchas veces nos ponemos una coraza para que no nos hagan demasiado daño que nos adormece y nos impide vivir el amor en plenitud.
No se si he transmitido lo que quería, porque como escribo en el trabajo suelo ir bastante mal de tiempo, me encantaría tener horas y horas para escribir todas las ideas que tengo (muchas y muy variadas), lo malo está en que cuando hago la selección no se si es la adecuada.
De momento, esto es todo, os deseo una buena Semana Santa, sobre todo que no pase en vano.
viernes, 14 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario