lunes, 24 de marzo de 2008

Jose Angel Buesa

Hola de nuevo,

aquí me tenéis, completamente renovada después de las vacaciones de Semana Santa, que creo que las hemos aprovechado todos bastante. Como ya he comentado en otras ocasiones, toda la vida me recuerdo con un libro entre las manos, me han ayudado a crecer, y en muchas ocasiones a comprenderme a mi misma. Dentro de los géneros que me gusta leer (prácticamente devoro casi todo lo que cae en mis manos), la poesía ha ocupado siempre un lugar privilegiado y de ella vinieron mis primeros pinitos escribiendo (unas maravillosas rimas totalmente ripiosas). Entre los poetas que me gustan, que son muchísimos, tengo un especial cariño a Neruda, Benedetti y a Jose Ángel Buesa. Este último es un poeta prácticamente desconocido para muchos, pero tiene unas poesías preciosas, y como no hay mejor muestra que los ejemplos, os pongo unas poesías para que veáis el sentimiento que desprende.

POEMA DEL AMOR AJENO
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo

como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,

como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,

nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,

inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;

toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!

RECAPITULACIÓN
Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta,

si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, s
i el amor o la muerte, -lo que pase primero.
Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,

y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.
Por eso y otras cosas me deja indiferente,

aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente.
—¿Trampas?— Pues sí, hice algunas;
pero, mal jugador, yo perdí más que nadie
con mis trampas de amor.
—¿Pecados?— Sí, aunque leves, de esos que Dios perdona,

porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
—¿Mentiras?— Dije muchas, y de bello artificio,
pero que en un poeta son cosas del oficio.
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.
Eso es todo. He vivido.

La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
—la cara del pasado— y otra —
la del presente— que es de plomo dorado.
Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa,

y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa,
y seguiré viviendo de la misma manera,
que es vivir cada instante como una vida entera,
mientras siguen andando, de un modo parecido,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.

MORIR CONTIGO
Yo andaba entre la sombra, cuando como un fulgor
llegaste tú de pronto con el último amor.
Pero bastó un efluvio de antiguas primaveras
para reconocerte, para saber quien eras.
Y eras la misteriosa mujer desconocida,
que entristeció de ensueño lo mejor de mi vida.
La de las tardes grises y los claros de luna,
la que busqué entre tantas y no encontré en ninguna.
Y hoy tal vez como un premio, tal vez como un castigo,
lo mejor de mi vida será morir contigo.
He pensado esta noche, sintiéndote tan mía
que así como llegaste, pudieras irte un día.
Lo he pensado eso es todo. Pero si sucediera...
Dejaré que te vayas sin un adiós siquiera.
Y cuando te hayas ido... yo que nunca me quejo,
me vestiré de luto y aprenderé a ser viejo.
Pero si me muriera sin poder olvidarte
y después de la muerte se llega a alguna parte,
preguntaré si hay sitio para mí junto a ti,
y Dios seguramente responderá que sí.

Bueno, que me pongo y me pongo y no paro. Esta semana espero poder escribir un poquillo más, parece que estoy algo más relajadilla en el trabajo.
Buena semana a tod@s.

No hay comentarios: