El juego. Dicen que las personas tienen lo que se necesita o no. Mi madre fue una de las mejores. Yo, en cambio... estoy algo jodida... Como decía... estoy jodida. (Anatomía de Grey, Episodio 1 de la Primera Temporada)
No se si habréis reconocido el título de la entrada, ni el inicio. Es el inicio del primer capítulo de Anatomía de Grey, una serie que me gustó mucho en sus comienzos por el rollo hospitalario (es lo que tenemos los sanitarios) pero que poco a poco fue cayendo en el maremagnum de las relaciones humanas (interesantes, pero mucho más complicadas que el funcionamiento del cuerpo humano), no obstante, lo que dice al principio y al final de cada capítulo, me parece que puede dar mucho juego, así que en adelante, utilizaré estas fuentes para escribir (aunque de vez en cuando desvaríe que es algo que suelo hacer mucho).
Respecto al juego... siempre me ha gustado jugar, y además me ha gustado jugar apostando (no fuerte, por supuesto), nunca me ha importado perder por lo que siempre he tenido que buscar alicientes que me impulsarán a ganar. Este es uno de los principales aspectos de mi vida, no soy competitiva en absoluto aunque (no creo en la falsa modestia) como soy muy buena en lo que hago, los demás intentan competir conmigo, algo que me suele ocasionar bastantes problemillas.
En la vida, suelo enseñar mis cartas demasiado pronto, soy demasiado confiada, pero es que nunca he sabido como se hace eso de la entrega con reservas, prefiero que me hagan daño a no haber descubierto algo maravilloso por miedo. En fin, aprovechando estos pensamientos de la doctora Grey (o de los guionistas, jejeje), poco a poco iré haciendo una descripción de mi misma.
No se me ocurre ninguna razón por la que quiera ser cirujana, pero se me ocurren cientos de razones para dejarlo. Lo ponen difícil a propósito. Hay vidas en tus manos. Hay momentos en que es más que un juego... Y tú tomas un paso adelante. O te das la vuelta y sales corriendo. Puedo dejarlo, pero esto es lo que pasa... Me encanta el terreno de juego.
jueves, 27 de marzo de 2008
lunes, 24 de marzo de 2008
Jose Angel Buesa
Hola de nuevo,
aquí me tenéis, completamente renovada después de las vacaciones de Semana Santa, que creo que las hemos aprovechado todos bastante. Como ya he comentado en otras ocasiones, toda la vida me recuerdo con un libro entre las manos, me han ayudado a crecer, y en muchas ocasiones a comprenderme a mi misma. Dentro de los géneros que me gusta leer (prácticamente devoro casi todo lo que cae en mis manos), la poesía ha ocupado siempre un lugar privilegiado y de ella vinieron mis primeros pinitos escribiendo (unas maravillosas rimas totalmente ripiosas). Entre los poetas que me gustan, que son muchísimos, tengo un especial cariño a Neruda, Benedetti y a Jose Ángel Buesa. Este último es un poeta prácticamente desconocido para muchos, pero tiene unas poesías preciosas, y como no hay mejor muestra que los ejemplos, os pongo unas poesías para que veáis el sentimiento que desprende.
POEMA DEL AMOR AJENO
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!
RECAPITULACIÓN
Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, s
i el amor o la muerte, -lo que pase primero.
Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,
y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.
Por eso y otras cosas me deja indiferente,
aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente.
—¿Trampas?— Pues sí, hice algunas;
pero, mal jugador, yo perdí más que nadie
con mis trampas de amor.
—¿Pecados?— Sí, aunque leves, de esos que Dios perdona,
porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
—¿Mentiras?— Dije muchas, y de bello artificio,
pero que en un poeta son cosas del oficio.
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.
Eso es todo. He vivido.
La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
—la cara del pasado— y otra —
la del presente— que es de plomo dorado.
Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa,
y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa,
y seguiré viviendo de la misma manera,
que es vivir cada instante como una vida entera,
mientras siguen andando, de un modo parecido,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.
MORIR CONTIGO
Yo andaba entre la sombra, cuando como un fulgor
llegaste tú de pronto con el último amor.
Pero bastó un efluvio de antiguas primaveras
para reconocerte, para saber quien eras.
Y eras la misteriosa mujer desconocida,
que entristeció de ensueño lo mejor de mi vida.
La de las tardes grises y los claros de luna,
la que busqué entre tantas y no encontré en ninguna.
Y hoy tal vez como un premio, tal vez como un castigo,
lo mejor de mi vida será morir contigo.
He pensado esta noche, sintiéndote tan mía
que así como llegaste, pudieras irte un día.
Lo he pensado eso es todo. Pero si sucediera...
Dejaré que te vayas sin un adiós siquiera.
Y cuando te hayas ido... yo que nunca me quejo,
me vestiré de luto y aprenderé a ser viejo.
Pero si me muriera sin poder olvidarte
y después de la muerte se llega a alguna parte,
preguntaré si hay sitio para mí junto a ti,
y Dios seguramente responderá que sí.
Bueno, que me pongo y me pongo y no paro. Esta semana espero poder escribir un poquillo más, parece que estoy algo más relajadilla en el trabajo.
Buena semana a tod@s.
aquí me tenéis, completamente renovada después de las vacaciones de Semana Santa, que creo que las hemos aprovechado todos bastante. Como ya he comentado en otras ocasiones, toda la vida me recuerdo con un libro entre las manos, me han ayudado a crecer, y en muchas ocasiones a comprenderme a mi misma. Dentro de los géneros que me gusta leer (prácticamente devoro casi todo lo que cae en mis manos), la poesía ha ocupado siempre un lugar privilegiado y de ella vinieron mis primeros pinitos escribiendo (unas maravillosas rimas totalmente ripiosas). Entre los poetas que me gustan, que son muchísimos, tengo un especial cariño a Neruda, Benedetti y a Jose Ángel Buesa. Este último es un poeta prácticamente desconocido para muchos, pero tiene unas poesías preciosas, y como no hay mejor muestra que los ejemplos, os pongo unas poesías para que veáis el sentimiento que desprende.
POEMA DEL AMOR AJENO
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!
RECAPITULACIÓN
Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero, s
i el amor o la muerte, -lo que pase primero.
Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,
y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.
Por eso y otras cosas me deja indiferente,
aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente.
—¿Trampas?— Pues sí, hice algunas;
pero, mal jugador, yo perdí más que nadie
con mis trampas de amor.
—¿Pecados?— Sí, aunque leves, de esos que Dios perdona,
porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
—¿Mentiras?— Dije muchas, y de bello artificio,
pero que en un poeta son cosas del oficio.
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.
Eso es todo. He vivido.
La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
—la cara del pasado— y otra —
la del presente— que es de plomo dorado.
Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa,
y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa,
y seguiré viviendo de la misma manera,
que es vivir cada instante como una vida entera,
mientras siguen andando, de un modo parecido,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.
MORIR CONTIGO
Yo andaba entre la sombra, cuando como un fulgor
llegaste tú de pronto con el último amor.
Pero bastó un efluvio de antiguas primaveras
para reconocerte, para saber quien eras.
Y eras la misteriosa mujer desconocida,
que entristeció de ensueño lo mejor de mi vida.
La de las tardes grises y los claros de luna,
la que busqué entre tantas y no encontré en ninguna.
Y hoy tal vez como un premio, tal vez como un castigo,
lo mejor de mi vida será morir contigo.
He pensado esta noche, sintiéndote tan mía
que así como llegaste, pudieras irte un día.
Lo he pensado eso es todo. Pero si sucediera...
Dejaré que te vayas sin un adiós siquiera.
Y cuando te hayas ido... yo que nunca me quejo,
me vestiré de luto y aprenderé a ser viejo.
Pero si me muriera sin poder olvidarte
y después de la muerte se llega a alguna parte,
preguntaré si hay sitio para mí junto a ti,
y Dios seguramente responderá que sí.
Bueno, que me pongo y me pongo y no paro. Esta semana espero poder escribir un poquillo más, parece que estoy algo más relajadilla en el trabajo.
Buena semana a tod@s.
viernes, 14 de marzo de 2008
Viernes de dolores
Muy buenas de nuevo, como casi todos los viernes, aquí me tenéis. Hoy, como va a empezar la Semana Santa y además me voy de vacaciones (vamos, no me voy a ningún sitio, pero no curro), quería, intentando no ponerme demasiado filosófica, invitaros a reflexionar sobre una poesía de Lope de Vega, que siempre me ha encantado y que se canta en el Viacrucis del Viernes Santo en algunos sitios:
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y ¿cuál hombre no llorara,si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
En fin, a mi personalmente me encanta, sobre todo lo de "Haz que su cruz me enamore", porque creo que ahora mismo como le tenemos miedo al dolor, también le tenemos miedo al amor. Todos sabemos lo que duele querer a alguien (familia, amigos,...) y por eso muchas veces nos ponemos una coraza para que no nos hagan demasiado daño que nos adormece y nos impide vivir el amor en plenitud.
No se si he transmitido lo que quería, porque como escribo en el trabajo suelo ir bastante mal de tiempo, me encantaría tener horas y horas para escribir todas las ideas que tengo (muchas y muy variadas), lo malo está en que cuando hago la selección no se si es la adecuada.
De momento, esto es todo, os deseo una buena Semana Santa, sobre todo que no pase en vano.
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh, cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
Y ¿cuál hombre no llorara,si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y ¿quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo.
Porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea.
Porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio.
Porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.
Porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
En fin, a mi personalmente me encanta, sobre todo lo de "Haz que su cruz me enamore", porque creo que ahora mismo como le tenemos miedo al dolor, también le tenemos miedo al amor. Todos sabemos lo que duele querer a alguien (familia, amigos,...) y por eso muchas veces nos ponemos una coraza para que no nos hagan demasiado daño que nos adormece y nos impide vivir el amor en plenitud.
No se si he transmitido lo que quería, porque como escribo en el trabajo suelo ir bastante mal de tiempo, me encantaría tener horas y horas para escribir todas las ideas que tengo (muchas y muy variadas), lo malo está en que cuando hago la selección no se si es la adecuada.
De momento, esto es todo, os deseo una buena Semana Santa, sobre todo que no pase en vano.
viernes, 7 de marzo de 2008
La paz interior
Muy buenas a tod@s , lo primero de todo, gracias por seguir ahí, vuestros comentarios me animan a seguir escribiendo (aunque sea de tarde en tarde). Mil disculpas por la tardanza pero como decía alguien (no se muy bien quien) "esto son las cosas del directo". Un viernes más me encuentro hasta arriba de curro, delante del ordenador, intentando sacar un rato para plasmar por escrito aquello que me da vueltas por la cabeza, realmente son tantas cosas que necesitaría mucho más tiempo (y muchos más megas) para poderlas expresar, pero he estado dos semanas un poco agobiada por temas de curro (básicamente por las relaciones laborales) y el lunes sabiamente decidí no agobiarme más, que pasará lo que tenga que pasar y que no me van a llevar las cosas por el camino. Y en mi búsqueda de la ansiada paz interior he encontrado un artículo de Rogelio Rojo que os suscribo íntegramente. Espero que os guste y que os ayude en esos momentos que tenemos todos de desasosiego e incertidumbre:
"¿Te has dado cuenta, Jesús Nazareno, que nosotros los hombres jamás disfrutamos de aquello que tanto anhelamos: la calma, el sosiego, la paz interior?Alcanzadas las metas que tanto costaron, enseguida levantan de nuevo cabeza otros tantos punzantes problemas. Todos llenos otra vez de inquietudes, de dudas, temores y preocupaciones sin fin.Dadas así las cosas, se multiplican barreras y se acrecientan distancias para poder saborear esa miel codiciada.Frente a todo esto, yo me pregunto pero sin saber darme respuesta: ¿Será natural patrimonio del hombre sobrellevar esta carga?, ¿o será que existe en nosotros algún engranaje endiablado, que al no funcionar como debe impida lograr ese sueño?Creo que nada casual se da en esta vida. Tampoco que de esto se pueda culpar al destino.Sin embargo, ha de exisitir una causa, que aunque huraña y esquiva, sea factor decisivo de tan añorada ausencia.¿Qué pensás sobre esto Jesús Nazareno? Vos que conocés tantas cosas y hasta oradás corazones para leer ocultos secretos, ¿podés darnos por cierto una mano para aclarar este entuerto?¿Será posible algún día desenredar tal ovillo o guardaremos de ella tan sólo la imagen de una bella y dulce ilusión?Dejó apagar lentamente mi voz el Maestro. Luego con tono muy suave pero también decidido me dijo: -Amigo, creo que estás errando el camino al pensar así de esta suerte. También digo que ignorás algo importante y que te conviene saber.Recuerdo, continuó el Nazareno - y de esto hace ya mucho tiempo-, vino a verme un grupo de amigos, todos también preocupados por tu mismo problema. Les dije en esa ocasión: No se inquieten por su vida pensando en lo que habrán de comer, ni por su cuerpo pensando con lo que han de vestirse. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?Son los paganos los que están detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe muy bien que las necesitan. Tengan Fe. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura.No se inquieten por el día de mañana. El mañana ya carga con sus propios problemas. No se multipliquen las penas. A cada día le basta con lo que tiene.Esta fue la recomendación que entonces les di. Hoy a vos te doy el mismo consejo. En esto -te lo aseguro- reside todo el secreto de cuanto con tantas ansias buscás. Decíselo también a los tuyos. Es posible que algunos de ellos lo sepan; pero al no practicarlo ni tomárselo en serio, no cosechan el fruto esperado.El trabajar cada día para ganarse la vida, nadie lo pone en duda. Es la ley que a todos se nos aplica. No hay otra. ¡Pero cuidado! Si al hacerlo con ahinco, entusiasmo y con ganas se olvidan de mi advertencia, corren el riesgo de perder lo esencial y sufrir muy lamentables excesos. La propia quiebra del alma y la ausencia de paz interior pueden darse entre ellos.De esta charla que te comento, como podrás apreciar, ya pasó mucho tiempo. También cambiaron sus protagonistas que por supuesto no son los mismos de hoy. Sin embargo, las dudas, los miedos y los problemas de ayer, hoy también se repiten y afloran con renovado vigor. De esto no hay que extrañarse. Todos son gajes de la misma condición humana.Con esto querido amigo, creo haberte dado una mano en lo que me pediste. No olvidés el consejo. Es de vital importancia. Tampoco basta darse por informado. Si querés ver los efectos, tenés que ponerlo en acción.La Fe es un don muy especial. Un verdadero regalo del cielo. No todo el mundo la tiene, ni puede comprarse tampoco con ninguna clase de bienes. Se obtiene pidiéndola humildemente.Y sólo se da a quien mi Padre se la quiere obsequiar.El Nazareno cerró su boca y calló. Sus palabras calaron muy hondo en mi mente. Meditando vi en ella, interminables legiones de almas que a su paso por este mundo cumplieron a diez su consejo. Supieron realmente confiar en Aquél que un día les dijo: No temáis. Creed en Mí. Yo estaré con ustedes hasta el final de los tiempos.¡De esto brotó la Paz con la que los hombres tanto soñaron!"
Pues creo que con esto está todo dicho. Pasad buen fin de semana!
"¿Te has dado cuenta, Jesús Nazareno, que nosotros los hombres jamás disfrutamos de aquello que tanto anhelamos: la calma, el sosiego, la paz interior?Alcanzadas las metas que tanto costaron, enseguida levantan de nuevo cabeza otros tantos punzantes problemas. Todos llenos otra vez de inquietudes, de dudas, temores y preocupaciones sin fin.Dadas así las cosas, se multiplican barreras y se acrecientan distancias para poder saborear esa miel codiciada.Frente a todo esto, yo me pregunto pero sin saber darme respuesta: ¿Será natural patrimonio del hombre sobrellevar esta carga?, ¿o será que existe en nosotros algún engranaje endiablado, que al no funcionar como debe impida lograr ese sueño?Creo que nada casual se da en esta vida. Tampoco que de esto se pueda culpar al destino.Sin embargo, ha de exisitir una causa, que aunque huraña y esquiva, sea factor decisivo de tan añorada ausencia.¿Qué pensás sobre esto Jesús Nazareno? Vos que conocés tantas cosas y hasta oradás corazones para leer ocultos secretos, ¿podés darnos por cierto una mano para aclarar este entuerto?¿Será posible algún día desenredar tal ovillo o guardaremos de ella tan sólo la imagen de una bella y dulce ilusión?Dejó apagar lentamente mi voz el Maestro. Luego con tono muy suave pero también decidido me dijo: -Amigo, creo que estás errando el camino al pensar así de esta suerte. También digo que ignorás algo importante y que te conviene saber.Recuerdo, continuó el Nazareno - y de esto hace ya mucho tiempo-, vino a verme un grupo de amigos, todos también preocupados por tu mismo problema. Les dije en esa ocasión: No se inquieten por su vida pensando en lo que habrán de comer, ni por su cuerpo pensando con lo que han de vestirse. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?Son los paganos los que están detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe muy bien que las necesitan. Tengan Fe. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura.No se inquieten por el día de mañana. El mañana ya carga con sus propios problemas. No se multipliquen las penas. A cada día le basta con lo que tiene.Esta fue la recomendación que entonces les di. Hoy a vos te doy el mismo consejo. En esto -te lo aseguro- reside todo el secreto de cuanto con tantas ansias buscás. Decíselo también a los tuyos. Es posible que algunos de ellos lo sepan; pero al no practicarlo ni tomárselo en serio, no cosechan el fruto esperado.El trabajar cada día para ganarse la vida, nadie lo pone en duda. Es la ley que a todos se nos aplica. No hay otra. ¡Pero cuidado! Si al hacerlo con ahinco, entusiasmo y con ganas se olvidan de mi advertencia, corren el riesgo de perder lo esencial y sufrir muy lamentables excesos. La propia quiebra del alma y la ausencia de paz interior pueden darse entre ellos.De esta charla que te comento, como podrás apreciar, ya pasó mucho tiempo. También cambiaron sus protagonistas que por supuesto no son los mismos de hoy. Sin embargo, las dudas, los miedos y los problemas de ayer, hoy también se repiten y afloran con renovado vigor. De esto no hay que extrañarse. Todos son gajes de la misma condición humana.Con esto querido amigo, creo haberte dado una mano en lo que me pediste. No olvidés el consejo. Es de vital importancia. Tampoco basta darse por informado. Si querés ver los efectos, tenés que ponerlo en acción.La Fe es un don muy especial. Un verdadero regalo del cielo. No todo el mundo la tiene, ni puede comprarse tampoco con ninguna clase de bienes. Se obtiene pidiéndola humildemente.Y sólo se da a quien mi Padre se la quiere obsequiar.El Nazareno cerró su boca y calló. Sus palabras calaron muy hondo en mi mente. Meditando vi en ella, interminables legiones de almas que a su paso por este mundo cumplieron a diez su consejo. Supieron realmente confiar en Aquél que un día les dijo: No temáis. Creed en Mí. Yo estaré con ustedes hasta el final de los tiempos.¡De esto brotó la Paz con la que los hombres tanto soñaron!"
Pues creo que con esto está todo dicho. Pasad buen fin de semana!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)