Hace cientos de años, Benjamin Franklin compartió el secreto de su éxito con el mundo. Nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, dijo. Ese es el hombre que descubrió la electricidad. ¿No creéis que tendríamos que escuchar más lo que dijo? No sé por qué posponemos todo, pero si tuviese que adivinarlo, diría que tiene mucho que ver con el miedo. Miedo al fracaso, miedo al dolor, miedo al rechazo. A veces, el miedo es tomar una decisión, porque, ¿qué pasa si te equivocas? ¿Qué pasa si cometes un error y no puedes arreglarlo? Sea lo que sea de lo que tengamos miedo, una cosa es cierta. Cuando el dolor de algo no es lo único, no hay nada peor que el miedo a ello, puede parecerse a cargar contigo un tumor maligno... Y ya sabéis que hablaba metafóricamente. (Anatomía de Grey, primera temporada, capítulo 6).
La verdad es que me llama mucho la atención esta entrada, el hablar del miedo. Cuántas cosas no habremos dejado de hacer por miedo, cosas que quizas hubiesen sido buenas para nosotros. Que gran inventor Franklin, por la electricidad y por lo de no dejar para mañana lo que podamos hacer hoy, porque... ¿qué pasa si mañana no llega nunca? Creemos que tenemos todo el tiempo del mundo para vivir, y si, es cierto, tenemos todo el tiempo de nuestra vida, pero es un tiempo que no sabemos cuando se terminará. ¿Y si este tiempo se termina sin haber hecho todo lo que habíamos querido? Cuántas cosas se habrán escrito sobre este tema, esa gran película del Club de los poetas muertos con su "Carpe Diem", aprovecha el momento, el momento de amar, de reir, de vivir, y de sufrir también porque de todo se aprende y eso es estar vivo. Por eso, todo lo que podamos hacer, todo el amor, la simpatía y la amabilidad que podamos derrochar, hagámoslo cuanto antes, no tendremos otra oportunidad, no pasaremos por la vida por segunda vez (por lo menos como somos ahora, aunque no creo en la reencarnación).
El pájaro mañanero más rápido atrapará al gusano. Unos puntos a tiempo, salvan vidas. Quien duda, está perdido. No podemos pretender que no nos lo habían dicho. Todos hemos oído los proverbios, oído a los filósofos, oído a nuestros abuelos hablar sobre el tiempo perdido, oído a los malditos poetas animándonos a vivir el momento. Aún así, a veces... tenemos que verlo por nosotros mismos, tenemos que cometer nuestros propios errores, tenemos que aprender nuestras propias lecciones., tenemos que barrer la posibilidad de hoy bajo la alfombra de mañana antes de que no podamos más, hasta que finalmente entendamos lo que Benjamin Franklin quiso decir: que saber es mejor que preguntarse, que despertarse es mejor que estar dormido. Hasta el peor error, incluso uno irrevocable, supera el infierno de nunca haberlo intentado.
martes, 22 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
¡Cuánta razón! es verdad, estoy completamente de acuerdo. Yo ahora he aplicado esto mucho porque en cuatro día he organizado una mudanza para ir a Alemania en Junio cuando hace cinco días pensaba ir dentro de dos años, porque sé que así será mejor. Hay que aprovechar los momentos que te llegan y no dejar pasar las cosas, y esto se puede aplicar a muchas cosas, me gusta este post. xD
Hola Raquel, me alegro de que te guste.
He estado un poco liadilla pero ahora voy a leerme un ratillo tu blog, que creo que hay novedades.
Publicar un comentario