
Recuerdo cuando tenía 15 años y todo me parecía super complicado, aunque, viendo el rumbo que luego han tomado las cosas, nada era tan complicado como parecía. En aquellos tiempos adolescentes (bueno, y anteriormente también), me encantaba la poesía y empecé a hacer pequeños pinitos que siempre tenían como fondo desengaños amorosos y mi mala leche de entonces (que aún no me ha abandonado pero he perfeccionado con el tiempo). Como este blog es para divagar y cosas de esas, voy a poner uno de los poemas de antaño:
Las cosas del amor se nace sabiéndolas hacer
pero, a pesar de todo, yo quise aprender.
Esta es la historia de una primera vez,
al protagonista no lo volví a ver.
Sucedió una tarde de invierno
yo le miré y me miró
se abrió paso entre la gente
y a mi lado se sentó.
Nos estuvimos mirando
sin saber de que hablar
como no le conocía
yo no quería empezar.
Fueron pasando minutos
y me empezó a contar su vida,
aunque eso, en realidad,
no era lo que quería.
Cuando terminó su historia
dijo: "vamonos de aquí",
comprendí lo que quería
y yo le dije que si.
Fui detrás de él
hasta donde me llevó
luego se acercó despacio
y en los labios me besó.
Casi no hablamos nada
y en el fondo fue mejor
pues aunque estaba entre sus brazos
aquello no era amor.
Cursi ¿verdad? puede, pero muy cierta, chorradas de adolescente pero historias que poco a poco nos convierten en lo que somos después. Y como versa el eslogan de una película que veía con los críos del grupo "¿Como vas de la persona que quisiste ser a la persona que te has convertido?", esta peli "The kid" (se pasa un buen rato y tiene fondillo) muestra los valores y afanes de la inocencia y la realidad de un adulto que si pierde la imaginación, corre el riesgo de perderse a si mismo. Y ahora me toca la pregunta ¿soy la persona que siempre quise ser o me he perdido por el camino?
2 comentarios:
Gracias por tu visita y tu comentario. Me alegro de que te haya gustado mi blog. Yo también te animo a que continues escribiendo y que no sucumbas a la tentación de abandonarlo. Por cierto, todos hemos escrito cursilerías y ñoñerías de adolescentes.
Si, es cierto, además es curioso que en los peores momentos es donde he escrito algunas de las cosas que más me han gustado (hay que ver lo masoquistas que somos...)
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